El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD) es un tributo que grava la transmisión de bienes y derechos a causa de muerte o por donación. En España, su historia se remonta a principios del siglo XX, aunque su configuración actual se ha visto moldeada por diversas reformas legislativas.
Desde el despacho Javier Aragunde Abogados, en Boiro y Cambados, le contamos todo lo que necesita saber sobre este polémico impuesto.
Historia y evolución
La génesis del ISD en España se encuentra en los primeros años del siglo XX, cuando se establecieron tributos sobre las transmisiones patrimoniales a causa de muerte. Sin embargo, fue a partir de la década de los 80 cuando se consolidó como un impuesto estatal, con una regulación básica común para todo el territorio nacional y facultades normativas para las Comunidades Autónomas.
A lo largo de su historia, el ISD ha experimentado diversas modificaciones, tanto en su base imponible como en las tarifas aplicables. Estas reformas han estado influenciadas por factores económicos, sociales y políticos, dando lugar a una gran heterogeneidad en los tipos impositivos y bonificaciones entre las distintas regiones españolas.
Finalidad del impuesto de sucesiones
La finalidad del ISD es doble:
- Recaudación de ingresos. El ISD constituye una fuente de ingresos para las administraciones públicas, tanto estatales como autonómicas. Estos recursos se destinan a financiar los servicios públicos y las políticas sociales.
- Lucha contra la desigualdad. Al gravar las transmisiones patrimoniales a título gratuito, el ISD busca contribuir a reducir las desigualdades económicas y sociales.
¿Por qué genera controversia?
El ISD es uno de los impuestos más controvertidos del sistema fiscal español. Sus detractores argumentan que:
- Desincentiva la actividad económica. Al gravar la transmisión de patrimonio, el ISD puede desincentivar la inversión y el ahorro, al generar una carga fiscal adicional sobre las transmisiones de bienes y derechos.
- Es un impuesto injusto. Se critica que el ISD impacta de manera desproporcionada sobre las familias y las pequeñas empresas, que son las que menos capacidad tienen para asumir esta carga fiscal.
- Genera una gran complejidad. La normativa del ISD es compleja y varía significativamente entre las distintas comunidades autónomas, lo que dificulta su cumplimiento y genera inseguridad jurídica.
Por otro lado, sus defensores sostienen que:
- Es un impuesto necesario. El ISD contribuye a financiar los servicios públicos y a reducir las desigualdades económicas.
- Es un impuesto justo. Al gravar la transmisión de grandes patrimonios, el ISD contribuye a garantizar una mayor equidad en la distribución de la riqueza.
- Es un impuesto eficiente. A pesar de su complejidad, el ISD es un impuesto eficiente desde el punto de vista recaudatorio.
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